Título: La Deriva Serena.
En esta última etapa, la exploración da paso al abandono. La nadadora se entrega por completo a la ingravidez del medio líquido, extendiendo su cuerpo en un gesto de paz absoluta.
La paleta de colores se aclara, eliminando las fronteras entre el cuerpo y el agua, creando una atmósfera de luz difusa y sosiego.
Ya no hay búsqueda ni movimiento, solo el suspenso del tiempo en un vacío azul pálido.
Es el cierre de un ciclo donde el individuo finalmente se disuelve en la inmensidad, alcanzando una armonía silenciosa con el entorno.