El Grito del Dolor. Esta pieza, realizada con la intensidad y permanencia de la tinta china, es una manifestación cruda y directa de la angustia existencial. La obra representa el profundo sufrimiento de una figura humana, donde el trazo negro y visceral se convierte en el vehículo del tormento, definiendo una silueta que parece contorsionarse en un alarido mudo. El punto focal absoluto es la herida en el pecho, marcada por una acumulación densa de tinta que simboliza un dolor punzante y central. La pureza de la tinta china sobre el fondo claro permite que la fuerza emocional de la imagen sea la protagonista, transmitiendo una sensación de desgarro e inmediatez que captura la esencia del padecimiento humano.