. Esta pieza, realizada con la intensidad y el contraste de la tinta china, es una interpretación simbólica y personal del cuento clásico de la ratita presumida. La obra divide la escena en dos mundos visuales: arriba, un plano idealizado y nocturno, donde una pareja se abraza dentro de una luna creciente rodeada de estrellas detalladas, sugiriendo un anhelo de unión y paz. Abajo, en un plano más crudo y lineal, se desarrolla la narrativa de los pretendientes, con figuras estilizadas en poses dramáticas que interactúan con formas abstractas y un triángulo negro denso. El uso de la tinta china negra sobre el fondo blanco crea una textura vibrante que define las formas y subraya la dualidad del relato: el deseo de amor frente a las apariencias y las decisiones que definen el destino. Es una obra que utiliza la abstracción simbólica para contar una historia antigua con gran sinceridad visual y emocional. La firma, integrada orgánicamente, reafirma la autenticidad de la pieza.