carnero pastando, capturado en el momento en que baja la cabeza para pastar. Destaca el tratamiento de los cuernos, resueltos con tonos ocres y cremas que sugieren una textura ósea y sólida. El pelaje del animal combina grises y blancos con pinceladas rápidas que aportan volumen y realismo. En la base, la hierba se representa mediante trazos lineales enérgicos de color verde vibrante, creando un contraste dinámico con la figura del animal. El fondo, en un verde suave y desenfocado, refuerza la atmósfera natural del entorno, haciendo que la robustez del carnero sea la protagonista absoluta de la escena.