Reflexión en la Espesura. En esta pieza, el artista retrata a un gorila en una actitud más observadora y serena. A diferencia de la obra anterior, los ojos aquí mantienen tonos naturales, dirigiendo su mirada hacia un lateral de la composición. La parte superior de la cabeza presenta toques de luz amarillenta que sugieren la filtración del sol a través del dosel de la selva. El fondo es un elemento clave: trazos verdes y amarillos muy difuminados envuelven la figura, creando una atmósfera de profundidad y realismo ambiental. El pelaje gris azulado está resuelto con pinceladas suaves que le confieren un volumen notable, especialmente en el hombro y la espalda. Es un retrato que captura la inteligencia y la calma de estos grandes primates en su hábitat natural.