Curiosidad en el Prado. En esta ilustración, el artista nos presenta un primer plano audaz de una vaca de manchas blancas y anaranjadas. La composición utiliza una perspectiva ligeramente deformada que resalta el hocico y la nariz rosada del animal, dándole un aire de curiosidad simpática. Las pinceladas son sueltas y dinámicas, especialmente visibles en las orejas y los cuernos. El fondo está resuelto con franjas de colores saturados: un cielo azul claro, una línea de horizonte amarilla y un prado verde brillante, lo que confiere a la pieza una atmósfera alegre y veraniega. Es una obra que captura de forma magistral la personalidad de los animales de granja mediante un uso expresivo del color y la forma.