La Mirada al Horizonte. En esta pieza de formato vertical, el artista nos presenta a una figura solitaria capturada de espaldas, con la mano protegiendo sus ojos de la claridad. La persona contempla un paisaje donde los límites se desdibujan: una masa de agua o nubes en tonos lavanda y azul pálido se extiende bajo un cielo blanco dominante, donde un sol circular y difuso brilla con fuerza. Una franja de montañas oscuras en el centro aporta el único contraste sólido, creando una sensación de escala monumental. La obra transmite una mezcla de asombro, soledad elegida y la búsqueda de respuestas en la vastedad de la naturaleza.