Subida a Cudillero. En esta composición, el artista retrata una de las empinadas calles que ascienden hacia la parte alta del emblemático pueblo asturiano. La obra captura la esencia del anfiteatro de Cudillero a través de una perspectiva curva y ascendente, donde el suelo empedrado guía la mirada hacia las alturas. Destaca el vibrante contraste entre la fachada amarilla de la derecha, llena de ventanales, y el icónico edificio azul que aguarda en el recodo del camino. Los trazos sueltos y la luz cenital reflejan la atmósfera marinera y pintoresca de este rincón del norte.