La Torre del Tiempo. En esta pieza, el artista da un giro magistral hacia el puntillismo, construyendo la imagen mediante miles de pequeños puntos de color. La protagonista es una torre campanario de estilo románico, con sus característicos arcos de medio punto, que se alza sólida sobre el cuerpo de la iglesia. El cielo, creado con una densa malla de puntos azules y violetas, envuelve la estructura dándole una atmósfera espiritual y atemporal. Es una obra que destaca por el dominio del volumen y la luz a través de la densidad de los puntos, demostrando una gran paciencia y precisión técnica.