El Guardián de los Tulipanes. En esta colorida acuarela, el artista rinde homenaje al paisaje clásico de los Países Bajos. La mitad inferior de la obra está dominada por una alfombra densa de tulipanes rojos, ejecutada con pinceladas sueltas que sugieren una gran extensión floral. En el centro, un molino de viento de estructura verde se alza con solidez, flanqueado por pequeñas construcciones rurales de techos rojizos. El cielo, de un tono violáceo suave, sugiere la atmósfera húmeda y cambiante del norte, creando un equilibrio perfecto con el brillo de las flores.