El Campanario de los Juncos. En esta pieza, el artista utiliza la técnica de la acuarela para dar vida a una torre románica que se alza solitaria bajo un cielo despejado. La estructura, dividida en tres cuerpos de arcos de medio punto, muestra una textura pétrea suavizada por la luz solar. El elemento más dinámico es el primer plano, donde trazos enérgicos de tinta negra representan juncos o matorrales, creando un contraste visual potente entre la solidez de la piedra y la ligereza de la naturaleza silvestre. La veleta que corona el tejado piramidal añade un detalle final de precisión técnica a esta serena composición.