Retrato digital de Inma realizado con trama de líneas y puntillismo

Trama y Tono. Esta pieza se distingue por una sofisticada interacción de texturas y temperatura de color. El cabello, ejecutado con una trama de líneas grises densas y sueltas, aporta un carácter frío e industrial que contrasta con la suavidad del rostro. La cara se construye mediante puntillismo disperso en tonos piel pálidos y rosados, dotando al sujeto de una cualidad etérea y orgánica. El uso estratégico del color rojo saturado en los labios aporta el único punto de calidez vibrante, equilibrando la composición y dirigiendo la atención hacia la expresión central de tranquilidad. Es un estudio técnico que explora cómo la línea y el punto pueden coexistir para definir la forma y la emoción.