Dibujo en tinta china de la ratita presumida

Relato de la ratita presumida: Había una vez una ratita muy hacendosa que, barriendo la puerta de su casa, se encontró una moneda de oro. Tras mucho pensar, decidió comprarse un lazo de seda rojo para lucirlo en su colita. Al verla tan guapa, se acercaron muchos pretendientes. El primero fue el perro: "Ratita, ¿te quieres casar conmigo?". Ella preguntó: "¿Y por la noche qué harás?". "¡Guau, guau!", respondió el perro. "¡Ay no, que me asustarás!", dijo ella. Luego llegó el burro, el cerdo y el gallo, pero a todos los rechazó por sus ruidosos sonidos nocturnos. Finalmente llegó un gato elegante que le dijo: "Dormir y callar". La ratita, encantada, se casó con él, pero pronto descubrió que el gato no quería amor, sino darse un banquete con ella. Por suerte, la ratita logró escapar, aprendiendo que no hay que fiarse de las apariencias. Análisis de la obra: Esta pieza, realizada con la intensidad de la tinta china, es una interpretación simbólica de este cuento. La obra divide la escena en dos mundos: arriba, un plano idealizado donde una pareja se abraza dentro de una luna creciente, sugiriendo un anhelo de paz. Abajo, se desarrolla la narrativa de los pretendientes con figuras estilizadas en poses dramáticas. El uso del contraste entre el blanco y el negro subraya la dualidad del relato: el deseo de amor frente a las decisiones que definen nuestro destino.