Análisis de la obra: Esta obra plasma la trágica y poética leyenda de Hijo de la Luna. Sobre una brillante cuna creciente en forma de luna dorada y mecida por densas nubes, descansa el niño de piel de armiño y ojos grises. En el firmamento estrellado, la Luna personificada observa con un rostro nostálgico y protector al hijo que adoptó tras el trágico desenlace del pacto.
Narración: Tonto el que no entienda. Cuenta una leyenda que una mujer gitana conjuró a la luna hasta el amanecer, pidiendo un marido al que amar. La luna le concedió su deseo, pero a cambio exigió el primer hijo que engendrase, pues quien sacrifica a su hijo para no estar solo, poco le querría.
De aquel matrimonio nació un niño distinto, blanco como el lomo de un armiño y con ojos grises, lejano al color canela de su padre. El gitano, creyendo la traición, desenvainó su cuchillo e hirió de muerte a la madre para luego abandonar al pequeño en el monte. Allí la luna se lo llevó a los cielos. Y cuando el niño llora, la luna se hace menguante para hacerle una cuna; y si el niño está alegre, la luna se llena para velar sus sueños.