Esta pintura digital se titula "La Guitarra de Oro" y representa mucho más que un instrumento; es un pedazo de historia personal. El artista ha poseído esta guitarra desde los once años, convirtiéndola en su compañera fiel de vida y aprendizaje.
En la obra, vemos la guitarra dispuesta en diagonal, con su cuerpo en tonos marrones cálidos resaltado por un aura de color amarillo brillante. Esta luz parece emanar de la propia madera, simbolizando cómo la música que ha brotado de ella durante tantos años se convierte en luz y energía. El mástil y el clavijero contrastan con la luminosidad del fondo, mientras que la técnica de trazos visibles celebra la sonoridad, la pasión y el alma de un instrumento que ha crecido junto a su dueño desde la infancia.