Esta obra a tinta representa una visión del infierno presidida por el diablo. A la izquierda, destaca un gran rostro de Lucifer, que combina rasgos humanos con los de una cabra, simbolizando su naturaleza híbrida.
Debajo de él, se observan escenas de tormento con figuras colgadas y serpientes. A la derecha, sobre un pedestal rocoso, Lucifer aparece de cuerpo entero, representado como un ser andrógino, mitad hombre y mitad mujer, portando un tridente. La composición está llena de detalles simbólicos y figuras humanas en sufrimiento, capturadas con un trazo fino y preciso que enfatiza la angustia del Inframundo.