"Mosaico de Identidad".
Se aleja del realismo para presentar una composición abstracta y simétrica que recuerda a una máscara o a una estructura orgánica compleja.
Utiliza una paleta de colores primarios y secundarios —rojos, amarillos, verdes y azules— delimitados por bordes negros definidos sobre un fondo rosa suave.
La obra juega con la percepción visual, invitando al espectador a encontrar formas y rostros ocultos dentro de su intrincada red geométrica, evocando una sensación de orden dentro del caos cromático.