Presenta una composición vertical cargada de simbolismo: en la parte inferior, una mano herida de la que emanan gotas de color rojo intenso que caen como lágrimas o sangre.
Sobre ella, una paloma o ave blanca se eleva en un cielo de tonos azulados y rosáceos difusos. La silueta del ave es simple y etérea, contrastando con el realismo crudo de las heridas en la mano.
La obra sugiere temas de redención, paz alcanzada a través del dolor y la liberación del espíritu frente a la adversidad física.