Boceto de una ardilla roja. En esta expresiva obra digital, se plasma la naturaleza inquieta y cautelosa de una ardilla posada sobre la rama de un árbol. La composición destaca por un estilo que evoca el boceto a lápiz y carboncillo, compuesto por una intrincada red de trazos y entramados finos que dan forma al entorno. La ardilla, definida con suaves tonalidades anaranjadas y rojizas, contrasta con el fondo neutro y la textura rugosa del tronco. Su cuerpo presenta un acabado esponjoso y texturizado, capturando la ligereza de su pelaje y el volumen de su cola abultada. Es una pieza que transmite instantaneidad, capturando un breve momento de pausa en el movimiento continuo de la vida silvestre.